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Mi peque y yo

Cómo hablar de la muerte de mascotas con los niños

Pétalo Mi peque y yo

Una mascota es un ser querido con quien compartimos nuestra vida durante algunos años, con quien convivimos día tras día y a quien llegamos a amar como a cualquier integrante de nuestra familia.

 

Por eso, su pérdida puede resultar en un intenso dolor para todos, y la intensidad de esta pena no tiene nada que ver con la edad de quien la sufre; por eso, es importante que sepas cómo hablar del tema con tus hijos.

 

¿Se lo digo o se lo oculto?

 

Es comprensible que no quieras hacer sufrir a tus niños, y que pienses en retrasar el momento de revelarle que la querida mascota ha muerto. Ningún padre o madre desea que sus hijos sientan dolor. Es comprensible.

 

Pero como adultos, es responsabilidad de los padres ser honestos y abiertos con sus hijos, pues ser claros o esconder cosas también forma parte de cómo estamos educando a las nuevas generaciones.

 

Sí, debes decirles, hablarles de lo acontecido de forma directa, pero sensible. ¿Crees que no está listo para saber algo así? ¡Créeme! Los niños son capaces de asimilar y comprenderlo todo, no debemos subestimarlos.

 

Cuéntale que su mascota murió, y las causas si es que se conocen, y explícale el ciclo de la vida, que todos los seres nacen, crecen, se reproducen y mueren para que otros nuevos tengan la posibilidad de nacer.

 

Niños de seis a nueve años

 

A partir de los seis años, esto es un promedio, los niños son capaces de entender bien el proceso natural de la vida y la muerte, pero todavía están aprendiendo a trabajar y reconocer sus emociones, y las formas aceptables de expresar sus sentimientos.

 

Todavía está en proceso de comprender por completo que la muerte es algo definitivo; antes de los nueve o diez años, todavía puede pensar que se trata de algo temporal.

 

Entre los seis y los nueve años es un buen momento para hablar con los niños acerca de la muerte.

 

Usa un lenguaje sencillo, no uses eufemismos (como decir que "pusieron a dormir al animalito"; no lo pusieron a dormir, lo mataron) y sé directa.

No mientas, no le digas que su mascota se fue de viaje o está dormida; el dolor sólo se hará más largo y podría generar desconfianza entre ustedes.

Respeta su duelo y déjalo llevarlo a su manera. Cada persona expresa su dolor de forma distinta, algunos lloran y otros ríen, y no significa que les duela menos.

No compres una nueva mascota para cubrir el hueco que ha dejado la otra, pues eso sólo entorpece el duelo de toda la familia e impide la maduración emocional.

 

Ayuda a tus hijos a reconocer sus emociones para que sean capaces de trabajar con ellas y sanar adecuadamente, y también de respetar la vida.

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